Entrevistas de Trabajo: Los Mejores Consejos (2/2)

Entrevistas de Trabajo: Los Mejores Consejos (2/2)

Si en un artículo anterior veíamos algunos consejos útiles para mejorar nuestras posibilidades de éxito a la hora de realizar una entrevista laboral, en esta ocasión veremos exactamente lo contrario, es decir, qué cosas no deberías nunca hacer o decir cuando afrontas una entrevista de trabajo.

Qué debo evitar en una entrevista laboral

He aquí el listado de aquellas cosas o comportamientos que deberías evitar (en la medida de lo posible) si tu objetivo es conseguir un puesto de trabajo en una compañía:

1. Descuidar previamente la entrevista telefónica

Mucha gente no es consciente, pero esa llamada previa es el primer paso para llegar a la entrevista personal. No la descuides. Debes ser conciso y asegurarte de que estás en un lugar en el que puedes hablar, desde donde tu interlocutor te va a escuchar perfectamente. Evita los monosílabos ya en esta primera conversación. Ten en cuenta que los entrevistadores pueden descartar a algunos candidatos tras ese primer contacto de la entrevista telefónica.

Entrevista telefónica

2. Hablar mal de alguien (sobre todo de un trabajo anterior)

Si haces esto, puedes transmitir al entrevistador la imagen de una persona poco agradecida, desleal y posiblemente problemática con tus superiores y/o compañeros. Procura ser precavido, y si te piden que expliques por qué has dejado un trabajo o te despidieron, puedes decir que la compañía no encajaba ya en tus planes, incompatibilidades trabajo/familia, etc. Es mejor que elogies sus tareas y te fijes en las cosas que haces bien.

Entrevista laboral

Demuestra que sabes reconocer un buen trabajo, y recuerda siempre que todo el mundo tiene algo que enseñarte. Demuestra que estás dispuesto a hacer lo posible para imitar las cosas buenas de los demás, sin dejar de aprender algo nuevo ni un solo día.

3. Llegar tarde

La falta de puntualidad cuando ni siquiera has comenzado a trabajar ya da mala imagen de tí. Transmites la imagen de ser una persona poco formal. A partir de aquí, te tocará remontar, porque empiezas la entrevista “en negativo”. Si vas a llegar tarde por algún imprevisto, puedes hacer una llamada para avisar a la persona que te espera de tu retraso.

Hombre con reloj que llega tarde

Por regla general, es recomendable llegar unos 5 o 10 minutos antes de la hora a la que estás citado, para evitar imprevistos que te hagan llegar tarde (en contraposición, llegar excesivamente pronto a la cita puede no ser visto de forma positiva). Si no sabes llegar al sitio, infórmate antes de salir.

4. No cuidar tu imagen personal o tu higiene

La imagen dice mucho de tí, así que cuando te presentes en una entrevista, ten en cuenta la imagen de la empresa y arréglate conforme a ella. No es necesario ir siempre de traje (esto depende de cada empresa), pero si que hay que procurar mostrar una imagen profesional y fiable. Si eres hombre, lleva ropa y zapatos limpios. En el caso de ser mujer, lleva vestimenta correcta y elegante, pero no trates de utilizar tus encantos femeninos (hacer uso excesivo de ellos te elimina). No lleves las manos llenas de anillos ni pulseras excesivamente caras, llamativas, exóticas o de gusto dudoso. En el caso de los pendientes, que sean discretos.

Hombre trajeado

Otro de los puntos clave es la higiene personal, así como el uso excesivo de perfumes que puedan desagradar al entrevistador. Antes de la entrevista, lávate los dientes y utiliza un enjuague bucal. Evita el ajo, la cebolla, el tabaco o el alcohol (no inundes la sala con estos olores).

5. Ir acompañado

Aparecer en la entrevista acompañado de amigos, padres, familiares, etc., da imagen de poca independencia e iniciativa. Recuerda que se trata de una reunión personal. Es lo que se conoce como “padres helicóptero”, que intervienen excesivamente en los procesos de selección de sus hijos, inquiriendo a los entrevistadores o pidiendo explicaciones a los empleadores.

Hombre paseando con niño en la playa

En realidad, son una influencia perjudicial para los candidatos y, como decíamos, las compañías ven en este tipo de “ayuda” innecesaria una falta de madurez o independencia de aquellos que buscan trabajo.

6. Provocar interrupciones

Siempre que acudas a una entrevista de trabajo, asegúrate de tener apagado el teléfono móvil, ya que podría sonarte en mitad de la charla, provocando una situación incómoda. Debes mentalizarte de que, en ese momento, no hay nada más importante que la entrevista. Tampoco se recomienda tomar apuntes (sobre todo en los primeros momentos), ya que eso suele impacientar al entrevistador. Por otro lado, permite que el entrevistador termine de hacerte las preguntas (no le interrumpas adelantándote).

Hombre con teléfono móvil

7. Falsear u ocultar información

Crear una imagen que no encaja con lo que realmente somos nos despista también con respecto a lo que queremos llegar a ser. Es mejor apostar por expresar en el currículo y durante la entrevista de trabajo quiénes somos, cuáles son nuestras cualidades más destacadas y a qué estamos dispuestos a renunciar para ponerlas en marcha, que tratar de ajustar agrandando o rebajando nuestra experiencia, formación, conocimientos y habilidades a los requisitos que creemos que se están buscando. Además, un buen consultor sabrá detectar incoherencias en la vida profesional de un candidato. Adicionalmente, el proceso de toma de referencias revelará cualquier omisión de información.

Hombre con nariz larga como Pinocho

No te preocupes por tus puntos débiles, pues todo el mundo los tiene. Si tienes miedo de decir la verdad y que no te contraten, preocúpate de enfocarte en tus competencias y aptitudes, ya que te será mucho más útil que mentir. Por último, no evites entrar en los detalles “comprometidos” de tu trayectoria: si has sido despedido de tu antigua empresa, debes comentarlo y explicar las razones que llevaron a la finalización de tu contrato (no eres el primero, ni serás el último a quien le ha sucedido).

8. Ser egocéntrico

No te limites a decir por qué ese trabajo es genial para ti, todo lo que te gustaría conseguir con él, cuánto te has esforzado para conseguirlo, etc. Recuerda decir por qué deben elegirte, qué puedes ofrecer a la empresa que otros no puedan, qué es lo que puede hacerte especial e irremplazable para ellos. También es importante que ofrezcas respuestas que no resulten excesivamente cortas, pero siempre dejando que el entrevistador lleve las riendas de la conversación.

Hombre egocéntrico

9. Convertir virtudes en defectos

Si te piden que hables de tus puntos débiles, está bien que no hables de los que tengan relación directa con el puesto de trabajo, pero nunca menciones una virtud disfrazándola de defecto, pues no resultará creíble.

Entrevista laboral

10. Preguntar sobre remuneración y/o vacaciones

Por muy interesante que te resulte, en el momento de la primera entrevista es mejor no preguntarlo, ya que parecerá que estás dando por hecho que van a contratarte, cuando en realidad no tiene cabida en un momento en el que el objetivo es conocerte un poco mejor. Podrás preguntarlo posteriormente si te dicen que eres uno de los elegidos y te hablan más al detalle de las condiciones de trabajo, pero nunca antes.

Montones de monedas

En general, preguntar por el sueldo es una cuestión perdedora sí o sí, ya que a nadie le interesa contratar a un candidato motivado por el dinero (llegado el momento de hablar de dinero, deja que sea tu interlocutor quien saque el tema). Eso sí, lleva pensadas las condiciones en las que quieres trabajar y el rango económico que te gustaría cobrar por si te lo plantean.

11. No hacer ninguna pregunta

Puede que te haya quedado todo claro y que no quieras preguntar nada, pero aun así, dará la impresión de que tienes poco interés. No hace falta que sea una cuestión enrevesada, pero seguro que hay algún tipo de duda que te gustaría aclarar, y ese es el momento perfecto. Si te surge alguna pregunta durante la entrevista, puedes reservarla para el final, e incluso aunque el entrevistador no te diga si tienes algo que preguntar, sería un buen momento para que la formulases tú mismo.

Símbolos de interrogación

Por lo general no se habla abiertamente ni de sueldos reales, ni de fechas de entrada, ni de segundas entrevistas. Por alguna razón extraña, esperamos a que el entrevistador nos lo diga, pero muchas veces eso no pasa. Siempre es necesario preguntar acerca de entrevistas futuras en el proceso, tiempo para entrar formalmente, posibilidades promoción, si será por honorarios o nómina, y cualquier otra duda. No se ve como ignorancia, sino como interés.

12. Hablar poco o demasiado

Tus respuestas han de durar más de 20 segundos y menos de 2 minutos (no hace falta llevar un cronómetro para ser consciente de eso). Evita los monosílabos, y espera el momento para intervenir. Deja que el consultor formule las preguntas, y tómate tu tiempo antes de contestar (evita la precipitación), aunque no esperes demasiado tiempo para responder, ya que podría parecer síntoma de distracción. No conviene hablar poco, pero tampoco es bueno hablar demasiado (en el medio está la virtud).

Entrevista laboral

Una clave es saber escuchar e ir ofreciendo poco a poco datos de tu trayectoria profesional. No cometas el error de olvidar la regla del 50-50: la mitad del tiempo habla el entrevistador, y la otra mitad tú. No divagues a la hora de responder a las preguntas de tu entrevistador. Debes haber preparado la entrevista y saber resumir los principales hitos de tu trayectoria de manera estructurada.

13. Mendigar o humillarse solicitando el puesto

Deja claro que te interesa y que respondes a él, pero trata de mantener el tipo y la gallardía (aunque te mueras por el puesto).

Entrevista laboral

14. Preguntar si eres el candidato idóneo

Transmites seguridad y confianza, pero a la vez arrogancia y escasa prudencia. En realidad, a partir de un determinado nivel son mucho más importantes los “cómos” que los “qués”. A pesar de que hayas desarrollado exactamente las mismas funciones, eso no es garantía de que encajes en una compañía. Interésate por la cultura de la organización y por sus valores, ya que ahí encontrarás la clave para determinar si eres el candidato adecuado y si la compañía es adecuada para ti. Tampoco conviene que al finalizar la entrevista preguntes si lo has hecho bien.

Entrevistador con gafas

15. Asumir compromisos para los que no estás preparado

Si la posición a la que aspiras implica un periodo de expatriación o asignación internacional y no tienes movilidad geográfica, debes decirlo. No pierdas el tiempo en un proceso de selección para un trabajo que no aceptarás y no lo hagas perder a los demás.

Persona escalando

16. Preguntar por el horario

Preguntar por el horario de trabajo en una primera entrevista suele ser infalible para que te descarten. Evidentemente, son cuestiones a valorar cuando optamos a un puesto, aunque no para una entrevista inicial.

Hombre con gafas junto a reloj de pared

17. Hablar de forma negativa

positivo en tus exposiciones. Por ejemplo, no digas “acabo de terminar mis estudios y no tengo experiencia profesional”. Enfocado de otra manera, la respuesta correcta sería “estoy disponible para trabajar y dispuesto/a a poner en práctica todos los conocimientos que he adquirido en mis estudios”.

Mujer preocupada

18. Emitir respuestas defensivas e incoherentes

Responde a las cosas que se te pregunten sin irte por las ramas. Un error frecuente es empezar a explicar una experiencia laboral por el final, indicando el motivo de salida o despido. No hables demasiado alto ni profundices en detalles no relevantes para el puesto, intentando estructurar siempre tus exposiciones.

Entrevista laboral

19. Ser inflexible

Intenta ser flexible y adáptate a las necesidades expuestas en la entrevista. Si en esta primera toma de contacto empiezas a exigir, seguramente no seas elegido como candidato final.

Entrevista laboral con entrevistadores riéndose

20. No controlar tus nervios

Por lo general, el proceso de selección de las empresas es relativamente justo. Si eres el adecuado, obtendrás el trabajo. Si no, acuérdate que no hay trabajo ideal para nadie y es una buena oportunidad para ver otros campos. Deja los nervios a un lado y presta atención a las preguntas, ya que quedaría muy mal que el entrevistador terminara de enunciarla y hubieses olvidado lo que te estaba preguntando.

Hombre con gafas nervioso

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