Napoleón Bonaparte: Cosas que no Sabías

Napoleón Bonaparte: Cosas que no sabías

Si hay un personaje que destaque sobre el resto en la historia de Francia, ese es Napoleón Bonaparte. Fue un hombre de guerra único, un militar y un gobernador descomunal, siendo una de las figuras históricas más importantes y recordadas con las que podemos encontrarnos en cualquier libro de historia.

Napoleón Bonaparte

Apenas contaba con 20 años cuando estalló la Revolución en 1789 y, tras ingresar como oficial de artillería, ascendió de cargo con gran rapidez hasta lograr convertirse en 1796 en comandante del ejército francés en Italia. De hecho, fue general republicano durante la Revolución, luego cónsul, y posteriormente proclamado emperador de los franceses en 1804 y Rey de Italia en 1805.

Napoleón Bonaparte señalando

Napoleón fue encarcelado y desterrado por los británicos a la isla de Santa Elena en el Atlántico, el 15 de julio de 1815. Allí, con un pequeño grupo de seguidores, dictó sus memorias y criticó a sus aprehensores, hasta que, el 5 de mayo de 1821, falleció a los 51 años de edad.

Napoleón Bonaparte desterrado a la isla de Santa Elena

Curiosidades

Un personaje del calibre de Napoleón siempre es protagonista de grandes anécdotas, y su vida está llena de curiosidades, muchas de ellas mitos y leyendas que están por comprobar. En esta sección veremos los datos más impactantes que rodearon a la figura de este singular dictador.

Gato asombrado

1. No era francés, sino corso

Napoleón nació en la isla de Córcega. Fue bautizado como “Nabulione”, y era llamado cariñosamente por su familia y amigos más cercanos como “Nabulio”. Hablaba corso, una lengua propia de la isla que deriva del italiano. Córcega era independiente, pero en la niñez de Napoleón pasó a manos francesas, lo que hizo que el adolescente Napoleón generara un odio hacia el país conquistador. De hecho, Napoleón, que ya se formaba como militar en tierras francesas, conspiró contra Francia para devolver la soberanía e independencia a su isla natal.

Napoleón Bonaparte sobre un caballo blanco

2. Promiscuidad

Napoleón se casó con una mujer algunos años mayor que él y que ya tenía dos hijos, Josefina de Beauharnais, viuda de otro militar francés de quien ya vivía separada antes de que éste muriera. Se dice que su noche de bodas fue tan escandalosa que, el perro de ésta, pensando que le hacía daño, atacó a Napoleón y le mordió. Por otro lado, la mayor experiencia en asuntos de matrimonio y la promiscuidad de Josefina, trajeron de cabeza al bueno de Napoleón durante toda su vida. Mucho se ha hablado y bromeado sobre los amoríos de Josefina, mientras su marido andaba guerreando por medio mundo. En cambio, no se ha hablado tanto de que Napoleón, aún muerto de celos, no le iba a la zaga, y también tuvo una larga colección de amantes, e incluso algún que otro hijo bastardo por ahí (a los que se encargó de colocar bien).

Josefina y Napoleón Bonaparte

3. El borracho que no bebía

Como su padre murió pronto, a Napoleón le tocó tirar de su familia, algo que a la larga solo le iba a traer problemas. El familiar de Napoleón que más conocemos es a su hermano José Bonaparte, conocido en España como Pepe Botella, y que fue colocado como rey de nuestro país cuando las tropas napoleónicas lo invadieron. Aunque dicen que José no era bebedor, las borracheras que pillaban los soldados del ejército francés fueron suficiente motivo para que a él se le tomara por el mayor de los borrachos.

José Bonaparte

4. Muerte controvertida

En España comenzó el declive de Napoleón, que iba a encontrar el fin de su carrera militar en Waterloo. Tras esta derrota, fue confinado a la isla de Santa Elena. Si su vida despertó controversia, su muerte, a los 51 años, con el estómago afectado por úlceras, también. Aún hay varias teorías sobre si falleció de muerte natural, aquejado de una enfermedad en el estómago que también acabó con la vida de su padre, o sobre si fue envenenado con arsénico (por terceros o por él mismo) durante su estancia en la isla. Los médicos británicos dictaminaron cáncer, pese a que el forense describía una hepatitis tropical. En 1962, un dentista sueco analizó el ADN del cabello de Napoleón, y concluyó que lo envenenaron con arsénico. Además, encontró dosis elevadas de tártaro emético, un vómito que elimina su rastro.

La muerte de Napoleón Bonaparte

5. Obsesiones

Napoleón estaba obsesionado con su físico. Era un estratega brillante, un cerebro privilegiado, y se pasaba días y días sin dormir concentrado en los mapas y en los informes. Se dice, incluso, que era adicto al trabajo, y se tienen registros donde consta que dormía no más de 4 horas por día. Sin embargo, a pesar de su éxito entre las mujeres, no era precisamente un adonis, pues sufría tendencia al sobrepeso. Muchos dicen que era bajito, y que ello le atormentaba sobremanera. No obstante, como luego veremos, otras teorías descartan esta afirmación.

Plano de la batalla de Waterloo

6. Gran estudiante

Desde muy niño mostró su carácter enérgico y dominante. Era un desastre en términos de comunicación, teniendo pésimas habilidades sociales. No obstante, fue uno de los estudiantes más destacados de su época, demostrando su inteligencia en todas las asignaturas, pero muy especialmente en matemáticas. De hecho, estaba fascinado por la geometría, y sentía una ilimitada admiración por los creativos matemáticos franceses contemporáneos suyos, de ahí que años más tarde protegiera fehacientemente a importantes científicos como Pierre-Simon Laplace y Joseph-Louis Lagrange, a quienes colmó de estímulos y honores.  En 1807 sus conquistas lo llevaron hasta Polonia, donde expresó su sorpresa por el hecho de que jamás se hubiese erigido una estatua en honor de Copérnico y, como consecuencia, hizo construir una. Ningún sacerdote católico quiso hacerse cargo del oficio religioso durante la inauguración.

Geometría

7. Curiosa coronación

Cuando Napoleón fue coronado emperador, no dejó que le colocaran la corona (como suele ocurrir normalmente), sino que él mismo la tomó y se la puso.

Coronación de Napoleón Bonaparte

8. Los apodos

Eran muchos los apodos de Napoleón. Sus soldados lo llamaban “el Pequeño Cabo”, los británicos “Boney”, y las monarquías europeas se referían a él como “el tirano Bonaparte”, “el Ogro de Ajaccio” (en referencia a su lugar de nacimiento en Córcega) o “el Usurpador Universal”.

Napoleón Bonaparte con su ejército

9. Genio militar

Es considerado uno de los mayores genios militares de la historia junto a Julio César, Guillermo el Conquistador o Alejandro Magno. De hecho, sus éxitos militares no hacían sino fortalecer su posición. Además, su influencia fue magistral, y no es de extrañar que sus estrategias y métodos de guerra sigan examinándose en el ámbito militar en la actualidad. También tuvo influencia en otros ámbitos, como por ejemplo, en publicidad. De hecho, él creó la frase “una imagen vale más que mil palabras”.

Napoleón Bonaparte en una batalla

10. Las buenas obras del dictador

Pese a que Napoleón Bonaparte fue considerado uno de los dictadores más feroces de Francia y el mundo entero, durante su gestión hizo importantes avances en cuanto a la igualdad del hombre se refiere. En este sentido, hizo desaparecer los diezmos y otros privilegios feudales, a la vez que impulsó un nuevo código que consagró la igualdad de los ciudadanos ante la ley, la presunción de inocencia y el hábeas corpus, que asegura los derechos básicos de la víctima.

Napoleón Bonaparte en la corte

11. La pose

Napoleón siempre fue retratado con la mano en el pecho por dentro de su casaca porque emulaba una pose clásica, ya llevada a cabo por los romanos. El gesto, además, formaba parte de las normas sociales de decoro en Francia. Por tanto, la pose no correspondía a ninguna de las variadas y curiosas leyendas que fueron surgiendo con el paso de los años, como la de que se colocaba la mano ahí para aliviar su dolor estomacal.

Napoleón Bonaparte

12. Datos íntimos

Napoléon padecía de estreñimiento crónico, lo que le hacía padecer de molestias estomacales, en algunas ocasiones acompañadas de vómitos. Además, al igual que a Hitler, le faltaba un testículo. Su pene, que medía unos 4 centímetros de longitud, fue comprado por un urólogo americano en 1997 por 3800 dólares. Por otro lado, se comenta que, poco después de morir, un anónimo afeitó su cabeza y repartió sus cabellos entre los seguidores del líder militar.

Napoleón Bonaparte sobre su caballo

13. El mito de la altura

La creencia generalizada de que Napoleón Bonaparte era muy bajo, es consecuencia de una combinación de malas traducciones entre los sistemas métricos francés, anglosajón y decimal, además de falsa propaganda. Su altura era de 1,69 metros y, como la estatura media de los varones franceses entre 1800 y 1820 era de 1,64 metros, en realidad Napoleón habría sido más alto que la mayoría de personas a las que conoció y, de hecho, más alto que el inglés promedio (1,68 metros).

Poco después de subir al poder en 1799, Napoleón impulsó requerimientos de estatura al ejército francés. En la elitista Guardia Imperial, los granaderos tenían que medir como mínimo 1,78 metros, y su guardia personal, los llamados “Cazadores Montados”, tenían que medir como mínimo 1,70 metros. Por lo tanto, en la mayoría de ocasiones, los soldados que le rodeaban eran significativamente más altos que él, por lo que podía dar la impresión de que él era de baja estatura.

Napoleón Bonaparte en carruaje

Por otro lado, la persistencia del mito del Napoleón bajito, se explica también por el uso generalizado del término “complejo de Napoleón”, utilizado para describir a personas de corta estatura que compensan dicha falta mostrándose agresivos. Sin embargo, no hay demasiadas pruebas que sostengan esta teoría. De hecho, no se ha reconocido oficialmente como trastorno psiquiátrico, y no parece ocurrir en el reino animal. En definitiva, que puede que Napoleón fuera agresivo, pero no era bajito.

Por último, hay una anécdota muy curiosa relacionada también con su altura. Se dice que, mientras planeaba una estrategia, intentaba alcanzar un libro de un estante a bastante altura. Uno de sus oficiales de más alto rango (gigantesto él), se acerco y le dijo “permítame que coja el libro, que yo soy mas grande”, a lo que Napoleón contestó “usted no es más grande, es más alto”.

14. Fobias y manías

Napoleón sufría de una fobia muy peculiar, la ailurofobia, es decir, la fobia a los gatos (que no a los perros). Cada vez que veía un gato, brincaba del miedo, y los nervios lo apresaban. De hecho, hay quien dice que, el día antes de la desastroza batalla de Waterloo, Napoleón vio un gato negro pasar cerca de él, y al verlo fue presa de un ataque de nervios.

Gato pardo

Por otro lado, tenía una rarísima fobia a que las puertas estuvieran abiertas. De hecho, cuando estaba en una habitación, siempre cerraba todas las puertas, y cualquiera que entrara a la habitación en la que Napoleón se encontraba, debía hacerlo mediante una apertura lo más pequeña posible y cerrar de inmediato (de lo contrario, enloquecía).

Puerta entreabierta

Por último, otra manía (quizás menos conocida que el resto) es que creía que, mientras se comía, debía haber silencio absoluto y mucha rapidez.

15. No a un cerdo

Llamar “Napoleón” a un cerdo es ilegal en Francia. De hecho, en la edición francesa de la célebre “Rebelión en la granja” de George Orwell, el cerdo “Napoleón” es llamado “César”, y no como Orwell realmente lo llamó.

Novela "Rebelión en la Granja"

16. Popularidad

Según se cuenta, Napoleón se vestía ocasionalmente con atuendos simples o de gente pobre y salía a caminar por las calles. Deambulaba por París, visitaba tiendas, y hablaba con personas de la calle para ver si lo reconocían y, de esta manera, medir su popularidad.

Napoleón Bonaparte con el pueblo

17. Extraño casamiento

Joséphine de Beauharnais tenía dos pequeñas hijas de un matrimonio previo. Después de casarse con Napoleón, éste solicitó que una de ellas se casara con su hermano (y, de hecho, así fue).

Napoleón Bonaparte cónsul

18. Supersticioso y romántico

Napoleón estaba convencido de que su amada Joséphine le traía buena suerte. Es por ello que, en cada batalla a la que iba, llevaba consigo un pequeño retrato de su esposa colgado.

Napoleón Bonaparte

19. Vaya mierda de veneno

Según se dice, Napoleón Bonaparte siempre llevaba un pequeño envase con veneno atado a un collar, colgado en su cuello, listo para suicidarse en caso de que sus enemigos lo atraparan. No obstante, el día que decidió utilizarlo (en 1814), la efectividad del veneno caducó, y solo le provocó una intensa enfermedad estomacal. Algunas fuentes afirman que esto fue debido a que él pensaba que era un super hombre, por lo que se tomó una dosis muy superior a la que necesita una persona normal para suicidarse, por lo que vomitó el líquido y se salvó.

Tumba de Napoleón Bonaparte

20. Conservas en el frente

El ejército de Napoleón pasaba mucha hambre en el frente, por lo que éste decidió pedir a sus inventores que idearan algo para paliar esta hambruna. Así, en 1810, Francois Appert inventó los alimentos en conservas, y el ejército napoleónico fue el primero en consumir conservas en el frente.

Latas de conservas

21. La esfinge mutilada

Que actualmente la esfinge de Egipto esté sin nariz, es culpa de Napoleón, ya que cuando invadió este país, con la fuerza que utilizaron sus tropas, mutiló a la famosa estatua.

Napoleón Bonaparte y la esfinge de Egipto

22. Comida favorita

La comida favorita de Napoleón era el pollo al horno con patatas y cebolla.

Pollo al horno

23. ¡Qué majete!

En 1802, tras estallar la guerra entre Francia e Inglaterra, y después de un breve período de paz, cayeron prisioneros unos cuantos ciudadanos ingleses. Se pidió a Napoleón que los dejara en libertad, y estuvo a punto de negarse, hasta que vio que entre los firmantes de la petición estaba Edward Jenner, pionero de la vacuna contra la viruela (la primera vacuna del mundo), el cual ya tenía por aquellas fechas fama mundial. Se dice que Napoleón exclamó “¡Ah, Jenner! Yo no puedo negar nada a ese hombre”, y los dejó en libertad.

Edward Jenner

24. Su caballo predilecto

La victoria de Marengo (Italia) fue tan colosal que Napoleón llamó “Marengo” al caballo que montó durante aquella batalla. Aunque tuvo otros caballos en estima (entre ellos, “Intendente”), “Marengo” fue siempre su predilecto.

Estatua de Napoleón Bonaparte

25. Últimas palabras

Sus últimas palabras fueron “France, l’armée, Joséphine” (“Francia, el ejército, Josefina”) o, según la versión de las memorias de Santa Elena, “tête, armée, Mon Dieu!”.

Napoleón Bonaparte

VÍDEO

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